jueves, 29 de enero de 2009

La inmortalidad del cangrejo...



Hay cosas que uno hace, ya sea por uno, por los demás, por la pega, etc etc., y las haces con mucho entusiasmo, pensando en el resultado final.... pero cuando llegas a un determinado punto en el que puedes decir "lo terminé! (yatta!)" te preguntas (o por lo menos yo lo hago) si debes agregarle más cosas o no, si eres simplista o detallista, si le quitas o le pones color o, sencillmanete, si debes tirarlo y empezar todo denuevo.

Yo me digo "demás que si le agrego, la cago"... es ese fucking miedo a embarrarla, especialmente cuando se trata de un regalo para alguien que uno considera muy especial (igual sé que no leerás esto hasta mucho después...).

¿Es tan imprescindible ponerle la guinda a la torta? Para el que le gusta las guindas, sí. Pero puede ser que no te gusten o te den lo mismo. 

Supongo que cruzaré el rio (para variar >__>) y le agregaré lo que creo debe tener...

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